Leyendas de los volcanes

Tal como lo cuentan los relatos históricos, muchos de los pueblos originarios de Chile poseen leyendas en cuanto a los orígenes de muchos de los volcanes.

Para los mapuches, estos eran el hogar del padre fundador de las razas y linajes llamado Pillán. Cuando se le ofendía a Pillán, el volcán desataba su furia con truenos, relámpagos, temblores, humo y lava. Aunque no le temían, le ofrecían sacrificios y ofrendas para pedirle ayuda en diversas situaciones.

En cuanto a los incas, estos por lo general daban a los volcanes diez jóvenes vírgenes en sacrificio para evitar su furia porque si les temían.

Volcán Parinacota y el Pomerape

Son dos hermosos y majestuosos volcanes cuyas cumbres alcanza más de 6.000 metros de altura. De ellos se cuentan tres leyendas populares:

Una leyenda cuenta que dos amantes, cuyo amor fue castigado por un brujo que se oponía a verlos juntos, fueron convertidos en cerros gemelos, para que estuvieran cerca y se miraran pero jamás pudieran tocarse. Cuando entran en actividad, se dice que los amantes intentan comunicarse.

También, se cuenta que en sus cumbres está guardado el tesoro de los incas que fue salvado en el rescate de Atahualpa, el cual incluye, además de una invaluable cantidad de joyas, las estatuas de oro de los reyes y las de plata de las reinas del Templo del sol y el Santuario de la luna, respectivamente. Para comprobar que los incas subieron hasta las cimas, se dice que cuando hay poca nieve, se pueden ver los escalones que suben hasta el cono.

Según la tribu de los Payachatas, estos volcanes corresponden a un príncipe y una princesa de pueblos enemigos que quisieron casarse pero fueron asesinados para evitar su unión. La naturaleza se vengo estos dos pueblos por el crimen de los amantes y transformó a ambos pueblos en los lagos Chungará y el Cota Cotañi. Mientras que sobre las tumbas de los príncipes levantó los dos hermosos volcanes.

Volcán Osorno

Los indígenas de la región llamaban Demonio de nieve (Pire Pillán) o Enemigo de las alturas (Hueñauca). Cada diez o doce años, estos grupos originarios llegaban desde los rincones más alejados del sur y se congregaban a los pies del volcán llevándole ofrendas para que les ayudara en las guerras contra sus enemigos o para que calmara su furia en los tiempos que estaba furioso o en erupción.

Volcán Tacora

Cuenta la leyenda que a uno de los famosos incas le encantaba ir a las costas de Arica por la tibieza del mar en esa zona. Cada año este inca viaja con todo su séquito a las playas para disfrutar de interminables fiestas acompañadas de orgias. También lo acompañaban muchas mujeres hermosas, tal era su belleza que las sirenas se ponían celosas y envidiosas porque muchos seres marinos acudían también a admirar tan bello espectáculo. Una noche, fue tal la fuera de caballos marinos y sirenas que alborotaron las olas y arrasaron con el inca y su séquito. Esas aguas fueron las que apagaron el volcán y se dice que los cuerpos brillaban del fondo del mar con tal intensidad que se llenó de aves atraídas por el resplandor.

Volcán Licancabur

Este volcán se ubica a 60 kilómetros al este de San Pedro de Atacama. Posee una altura máxima de 5.916 metros sobre el nivel del mar desde donde se puede ver el oasis de San Pedro de Atacama, el Salar de Atacama y la Laguna Verde, en Bolivia. Es posible llegar hasta el cono después de unas 12 horas de caminata, para lo cual se debe ser experto y tener el equipo necesario para escalar. Se recomienda visitarlo en invierno porque se puede ver la laguna congelada en su cráter.

La historia cuenta que los incas creían que el Espíritu del volcán Licancabur hacia sentir su furia a los habitantes que vivían a sus alrededores con enormes rugidos. Los indígenas para calmar al espíritu prepararon piedras recortadas junto a otras ofrendas, las que cargaron en sus espaldas hasta la cima, donde construyeron pircas para dejar sus regalos y luego hacer oraciones, con esto calmó su furia. Desde entonces, todos los descendientes de aquella tribu hacen reverencia al espíritu del volcán.

1735 veces
¿Te gustó el articulo? Compártelo
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Email to someone