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Guía Turística

Coquimbo

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Mural Barrio Ingles, Coquimbo
Historia

En el siglo XVI, La bahía de Coquimbo apenas se registraba como caleta de tránsito de la escasa navegación española y administrativamente era un desembarcadero de la Villa de San Bartolomé de La Serena. En ese entonces no existía una población estable en su entorno por lo que no podía funcionar como puerto, requisito indispensable para la administración de un enclave comercial o de defensa establecida por el Cedulario Indiano, en sus ordenanzas creadas por Carlos V, Rey de España.

No es hasta 1810, producida la independencia de Chile, que Coquimbo es abierto como puerto mayor. Esto origina una apertura al comercio de todas las banderas del mundo libre generando una actividad portuaria sin precedentes. La actividad minera extractiva del norte de Chile está en su apogeo; cobre, salitre y plata, cuyos capitales manejados en un alto porcentaje por Gran Bretaña hace que se genere una fuerte corriente migratoria hacia este lado del Sur del mundo.

Grupos familiares provenientes del Reino Unido, Alemania, Francia y Estados Unidos llegan a instalarse a la bahía. A diferencia de las ciudades de tradición hispana, con los trazados urbanos en cuadrícula, estas colectividades extranjeras intervienen la trama del cerro provocando un atractivo centro con vínculos al mar.

Así van naciendo las primeras terrazas de Coquimbo, se van generando las conexiones de una zona plana a otra de altura y surgen las primeras pinceladas de una arquitectura homogénea y de equilibrada relación con la naturaleza y el paisaje.

La propia comunidad de inmigrantes va introduciendo su estilo y diseño en esta arquitectura portuaria que contribuye a consolidar esta expansión que se desarrolla paralelamente a la vida social y comercial.
Carpinteros de Mar

Las finas maderas en pino oregón tomaron las más sutiles y variadas formas a manos de los carpinteros de mar; pilares, pilastras, puertas, dinteles, ventanas, entre muchas otras obras de carpintería decorativa tipo georgiano y federalista.

Las construcciones se alzaron de cara al océano, como si fueran enormes ventanas que buscaban tener en su retina un pedazo del azul del pacífico. Así, los miradores, los balcones y los torreones van buscando los vértices mientras las amplias viviendas van tomando volumen, en una unidad estilística urbana que va improntando el sello de la ciudad de Coquimbo.

Los arquitectos británicos Robert Owen Parker y Joseph Bradford fueron quienes legaron el diseño constructivo al patrimonio arquitectónico como un elemento de identidad en la imagen urbana. El Barrio del puerto centro, que fue denominado “inglés” por el idioma de quienes lo habitaron, rápidamente sobresalió por las finas viviendas continuas de dos pisos que se alzaron. A las maderas importadas para sus balcones y protecciones, se añaden la textura de sus paredes, el revestimiento del latón ondulado y fierro laminado en sus fachadas.

En la primera mitad del siglo XIX, las comunidades que llegan a la ciudad con el arraigo de la corriente migratoria proceden ya no sólo del Reino Unido, Francia, Alemania, Italia o Grecia, sino que además arriban familias de China, Siria, Líbano, Palestina y Turquía.

Los inmuebles fueron emplazados por la necesidad de su población y su rango económico, social y cultural. Una sociedad labrada como consecuencia de la explotación minera, de la agricultura de los valles interiores, del comercio y de los servicios de inmigrantes y nacionales, quienes necesitaron de la actividad portuaria y generaron la ciudad puerto de Coquimbo.
Ventanas Urbanas

La identidad de la ciudad surge entonces de la voluntad marítima. Su relación con el mar comprende el propio espacio y su gente. La posición respecto al borde, esa conexión física entre cerro y océano aparecen en toda su extensión: longitudinalmente de forma escalonada buscando el azul profundo o en su eje transversal a través de las calles que exponen distintos horizontes a medida que se transita, desde la parte alta, constituyendo verdaderas ventanas urbanas hacia el mar.

Donde se proyecta el puerto surgen las primeras terrazas que le van a dar forma a esta ciudad. La trama urbana cuyo eje de extensión se fija sobre la media altura del cerro más elevado, es donde se conforma el centro urbano y la segunda terraza coquimbana.

La quebrada geografía del cerro y que produce rellenos para la ocupación urbana a medida que se llega a la tercera terraza urbana, es de alta notoriedad en la ciudad por las fachadas que se abalconan al mar y que la gente converge por las zigzagueantes calles escaleras. Finalmente la cuarta terraza se produce en los barrios de la parte alta de la ciudad puerto, cuyo horizonte dimensiona el espacio en 360º grados, generando una amplia vista a esa gran plaza visual que es el mar de la cuarta región.
Nombres Ilustres y cifras anecdóticas

El 16 de Noviembre de 1863 se produce el callejón del puerto o calle del comercio. Fue bautizada como “José Santiago Aldunate”, por quien fuera Intendente de Coquimbo y héroe de Maipú. Actualmente es una de las calles más transitadas del Barrio Inglés, especialmente en la noche, gracias a la gran cantidad de pubs y restaurantes que se instalaron en el sector. En forma paralela está un emplazamiento que corre de norte a sur, y que recuerda a Don Juan Melgarejo, Intendente entre 1840 y 1851 por su personal aporte al desarrollo de ciudad. Esta “calle de la Aduana”, sólo llegaba hasta el sector de la plaza de armas, hasta que la Familia Edwards Ossandon consistiera en darle proyección, calle que tendrá las edificaciones públicas junto al edificio consistorial.

En 1886, Coquimbo tenía 190 propiedades las cuales albergaron a 121 comerciantes, 65 carpinteros, 26 cigarreros, 3 cerveceros, 5 barberos, 29 fundidores, 1 impresor, 2 ingenieros, 1 abogado, 2 músicos y un escultor, sin considerar un alto número de albañiles, abasteros, aserradores, carreteros, dulceros, fiesteros, gañanes, escribientes, empleados, herreros, hojalateros y lancheros.

Notable es la cantidad de zapateros. La ciudad dispuso de 14 hornos de fundición, 5 velerías, 63 baratillos, 9 cafés, 6 casas de empeño e igual de importaciones, 2 hoteles y una casa de fotografías junto a dos billares.

La población del puerto en 1886 alcanzó las 6 mil personas que disponen ya de las tres calles paralelas al mar. Hubo dos líneas telegráficas, una del estado y la otra de cable submarina. Sus casas comerciales más destacadas fueron Ireland y Cia., Palessie y Lasté, Virgilio, Barón, Tiffoue y Cia, A.Stell y Co. Robert John y Jenkins y Cia.
Las exportaciones en el año anterior 1885 alcanzaron los 7.186.251 millones de pesos y 45 peniques. Se importaron mulares, arroz, azúcar refinada, gas para lámparas, hierro en barras, ladrillos, maderas y rejas inglesas para jardines.
En las exportaciones, los minerales como el manganeso, el cobre y la plata, llegaron a los mercados Ingleses y Franceses, principalmente.
Este barrio Inglés, en su incorporación original, centró su plaza puerto a la Aduana, a la Gobernación y a la Municipalidad. También los edificios de Correos y Telégrafos, el Cable, los Bancos, y las construcciones de Hoteles como “The Royal Palace”, “Le France”y “Palace” se emplazaron en el sector.

Además, las bodegas y oficinas de las casas comerciales de importación, principalmente como; Grace &Cia, Saavedra, Bénard y Cia., Kulenkampff, Knoop y Cia., Schmutzer y Cia. quien desde 1937 será CODINA, Juan J. Mac Auliffe, Enrique Galleguillos, Lorenzo Bauza. Suc. Alberto Castex, Agustín Figari, Álvarez Cuñoz, entre varios otros, contribuyeron a consolidar esta expansión urbana, cuyo estilo y diseño se levantaron con la arquitectura de puerto.

Sin embargo, a raíz del fuerte sismo de 1922 que afectó al nortino litoral chileno, Coquimbo, junto a Caldera, Huasco, Tongoy y Los Vilos fueron dados por desaparecidos. Esa noche del 10 de noviembre los movimientos telúricos amenazaron con el derrumbe de todos los edificios y las fuertes marejadas destruyeron los barrios costeros contabilizando numerosas víctimas. La voz de alarma llegó hasta Santiago donde los periódicos publicaron que Coquimbo estaba destruido y La Serena totalmente inundada.

Rápidamente el Presidente don Arturo Alessandri Palma llegó en el crucero “Almirante Latorre” hasta el puerto de Coquimbo y desde ahí se trasladó a las otras zonas afectadas. Aunque las ciudades se vieron dañadas, no desaparecieron y rápidamente empezó una labor de reconstrucción.
Al comenzar el siglo 20, Coquimbo era una ciudad dinámica, llena de comercio y con una gran actividad portuaria. Los extranjeros copan los barrios, se afianzan las obras públicas y los hechos más relevantes y políticos empiezan a ser escritos en la prensa.
Barrio Inglés Actual

Los colores pasteles de murallas y balcones que se asoman al puerto de Coquimbo en el Barrio Inglés, son parte de la remodelación que sufrió este sector por tantos años abandonado. Con el fin de preservar el patrimonio cultural de la comuna, el municipio definió un sector como Zona de Conservación Histórica, el que reconoce una época, un modo, un lenguaje común, un sector ligado al puerto y cuya influencia es notoria en la arquitectura portuaria de la ciudad.

Para ello creó un Proyecto que ha coordinado y ejecutado un plan de acción inmediato con el fin de recuperar y potenciar el sector en el ámbito Arquitectónico y turístico cultural, definiendo al sector como un espacio único y reconocible de la ciudad, resaltando su Configuración Urbana y elementos espaciales propios del barrio, los que otorgan carácter e identidad.

EL MURAL

En 40 metros de largo, y en una explosión de colores se abre a la mirada del público el Mural del Barrio Inglés. Esta obra realizada por el pintor Luis López muestra la génesis de Coquimbo, desde la llegada de sus primeros habitantes hasta la tradicional pampilla de nuestros días. Pasando por las leyendas de piratas y el legendario tesoro de Guayacán. Ubicado a pasos del puerto y en una estratégica esquina rodeada de cafés, es muy grato sentarse en la tarde a conversar y disfrutar de este mural que ha significado puntos de encuentros y una visita imperdible dentro del Barrio Inglés.

OTROS ATRACTIVOS TURISTICOS

Cercano Al Barrio Inglés existen varios puntos turísticos obligados de conocer como el Fuerte Coquimbo, que recién remodelado posee varios torreones-miradores. Además de circuitos pedestres donde se podrá imaginar los recorridos de piratas por cuevas aledañas mientras atentas vigías miraban el horizonte y protegían a Coquimbo con antiguos cañones.

También se alza la Cruz del Tercer Milenio, que ha significado un paso importante para el mundo católico. Desde sus brazos se puede dominar en una vista de 360 º la bahía de Coquimbo y la Herradura. Además de visitar el museo donde se guardan regalos personales en vida del Papa Juan Pablo II y del actual Papa Benedicto XVI cuando ejercía como cardenal Ratzinger.

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