Para quienes estén en la isla y decidan recorrer alguno de estos dos lugares, le recomendamos que se programe y lo haga el mismo día. Están prácticamente uno al lado del otro, y su historia está anexada.
Para llegar a estos sitios hay que subir en automóvil u otro medio de transporte, bordeando el volcán Rano Raraku, donde se podrá encontrar con una vegetación abundante, entre la que podrá apreciar arbustos de guayaba (fruto típico de la isla), eucaliptos y diferentes tipos de pasto silvestres.
Absolutamente señalizada se encuentra la zona donde es posible apreciar la inmensidad del cráter del volcán. En su interior existe una laguna; gran parte de esta, cubierta de totora. Existe señalética de información que prohíbe que los visitantes puedan bajar al cráter.
Si se continúa el camino, se encontrará con el centro ceremonial Orongo. Antes de ingresar al sector, hay una caseta de conaf con información, y donde también se debe cancelar una entrada. El guardaparques de turno, le dará la bienvenida al lugar y explicará que se debe avanzar sólo por los senderos demarcados. Junto a lo anterior, también se entrega un folleto explicativo. Si se desea, se puede pedir una visita guiada, la que tiene un valor adicional.
A poco avanzar por uno de los senderos, se encontrará con paneles con información sobre el lugar que se está viendo. Una de las imágenes que primero llama la atención son los tres islotes que se ven en el mar; estos son llamados Motu Nui, Motu Iti y Motu Kao.
Es en Orongo donde se realizaba el culto al Tangata Manu o también conocido como hombre pájaro. Este consistía en que un representante de cada familia competía por obtener un huevo del pájaro Manutara, el que anida en el islote Motu Nui. Cada uno de los participantes tenía que bajar el acantilado de la isla, nadar hasta el islote, buscar un huevo, devolverse a nado, subir el acantilado con el huevo intacto y una vez arriba en la aldea de Orongo, entregársela al rey. El que resultaba ganador de la prueba, podía gozar junto a su clan del poder durante todo un año.
En este lugar se pueden encontrar 53 casas antiguas, todas confeccionadas de losas de piedra. 51 de estas fueron restauradas entre 1974-1976, debido a que su estado de deterioro era bastante. Claro que dos se prefirieron dejar intactas, para que así los visitantes puedan observar el estado real en el que se encontrarían de no haber sido intervenidas. La restauración mayor se realizó hace muchos años, pero constantemente las casas tienen que estar en mantenimiento por el deterioro que van sufriendo con el clima de la isla.
En una de estas antiguas casas fue que se encontró el moai “Hoa Haka nana”, el que fue sustraído en 1868 y que hasta el día de hoy es exhibido en el Museo Británico. Dicha estatua mide 2,5 metros de alto y tiene petroglifos en su espalda, principalmente relacionados con el ritual del hombre pájaro.
Dentro del mismo sector se puede ubicar el “Mata Ngarahu”, uno de los más importantes durante el periodo de las competencias. Allí se pueden encontrar bastantes petroglifos, uno al lado del otro; de figuras como Tangata Manu (Hombre pájaro), Komari (Vulva como símbolo de fertilidad), Make-Make (Dios), entre muchos otros. Por ese mismo sector, en la parte superior del cráter, en el extremo suroeste se puede apreciar una fractura, la que es conocida como Kari Kari. Con estas indicaciones del sector, le será mucho más práctico y sencillo conocer el enigmático lugar.