Breve historia de Los Vilos

Los Vilos fue construido como puerto menor, habilitado para la importación y exportación de mercaderías mediante decreto supremo del Ministerio de Hacienda, el 3 de enero de 1855. En abril de ese mismo año, el gobierno concedió permiso a la Casa Gatica Hermanos para construir un muelle, bodegas y edificios destinados a las actividades comerciales. En diciembre de 1857, las autoridades determinaban construir una población en el Puerto de Los Vilos, para lo que declaraban de utilidad pública 25 cuadras de terrenos pertenecientes a la Hacienda Conchalí y se comisionaba al ingeniero Hernán Jequier, quien levantó el plano correspondiente, determinó la tasación de los terrenos y su puesta en subasta pública.

Si bien la decisión del gobierno de Montt de habilitar Los Vilos como puerto menor se fundaba en la necesidad objetiva de ampliar la cobertura comercial del país, también encontraba su justificación práctica en el hecho de existir un asentamiento informal que practicaba el comercio exterior clandestino. A partir de este asentamiento informal, comenzó a proyectarse el caserío que daría origen a la futura población. En este contexto la iniciativa oficial sólo vino a refrendar una situación que por la fuerza de los hechos ya tenía existencia propia.

La necesidad de regularizar el funcionamiento de las actividades comerciales en la localidad, determinó la organización del puerto como tenencia de aduanas dependiente de la Aduana de Valparaíso. Para estos efectos se designó a Manuel Guital como Teniente de Ministros, a cargo del funcionamiento de la repartición y del control del movimiento comercial.

Uno de los primeros edificios levantados en Los Vilos fue precisamente el que albergó las dependencias de la Tenencia de Aduanas. La construcción de dicho edificio se autorizó mediante Decreto Supremo fechado en Santiago el 8 de Agosto de 1856 y las faenas se iniciaron el 9 de septiembre de ese mismo año. En cinco meses de trabajo, los gastos involucrados ascendían a la suma de 1.550 pesos, un costo altísimo para su época. Lo anterior derivaba principalmente de la carencia de mano de obra especializada en el rubro de la construcción.

Los primeros habitantes de Los Vilos vincularon sus proyectos personales de vida al ritmo y eventualidad del comercio marítimo. El dinamismo adquirido por dichas actividades en determinadas coyunturas (expansión minera y cerealera) redundaba en un clima general de prosperidad; por el contrario, los ciclos recesivos de la economía nacional imponían durísimas condiciones de sobrevivencia a la naciente población. Pequeños comerciantes y jornaleros de mar y playa se convirtieron en los arquetipos de los primeros sujetos históricos del paisaje Vileño.

Afines de la década de 1850, Los Vilos ya era un puerto en forma. Se encuentra organizado administrativamente, cuenta con un movimiento comercial intenso y hasta su franja urbana concurren cada vez más pobladores con la aspiración de asentarse.

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