Cueva de las Dos Ventanas

Una de las características más llamativas de Isla de Pascua es la gran cantidad de cuevas que se pueden encontrar, ubicadas en el interior de la isla, o bien, hacia el borde cortero. Estas cuevas eran utilizadas en la antigüedad como centros habitacionales, como lugar de sepulcro y también para protegerse durante la época de guerras tribales.

Para los actuales Rapa Nui, la razón por la que se vivía en cuevas es porque, durante las guerras con los enemigos, una de las principales formas de ataque era quemar los techos de paja de las casas llamadas Hare Paenga (viviendas antiguas con forma de bote invertido), lo que no sucedía en el caso de las cuevas, las que no se exponían a ese tipo de ataques. Algunas de sus estructuras eran ramas, pasto o totora y hasta el día de hoy se pueden apreciar las bases de estas casas en distintos sectores de la isla.

La conocida cueva de las dos ventanas, denominada Ana Kakenga, se ubica en el borde costero noroeste de la Isla. Su principal característica es que, a diferencia de las cuevas más comunes, para llegar al interior hay que ingresar por un pequeño agujero absolutamente a ras del suelo y avanzar unos metros con mucho cuidado debido a que el techo en su inicio es muy bajo, por lo que se aconseja ir palpando con las manos para así no golpearse en la cabeza. Luego llegará a un sitio donde se ven dos ventanas de piedra hechas de forma natural y que tienen vista hacia el mar y también hacia un lado del Motu Tautara, un islote rodeado por grandes arrecifes de coral y diversidad de fauna marina.

Ya que llegar a la cueva de las dos ventanas no es tarea fácil, se recomienda tomar un tour privado con agencias locales de turismo o bien, contactando a taxistas que se dedican a realizar tour especiales. Además, también puede llegar de manera independiente, arrendando una moto o bicicleta, y recorrer el camino hacia el Museo Padre Sebastián Englert y siguiendo por la ruta costera. En el trayecto encontrará algunos puntos turísticos señalizados, pero para entrar al hoyo de la cueva tendrá que estar observando detalladamente para visualizar la pequeña entrada sobre el suelo, ya que no hay señalización. Si va a aventurarse por su cuenta, recuerde llevar consigo una buena linterna y zapatillas cerradas que le permitan caminar tranquilamente sobre las piedras y el piso resbaloso de la cueva.

Cercano a Ana Kakenga puede visitar el Ahu Te Peu, que también se encuentra en el borde costero y muchas veces no es visitado por los turistas debido a que su acceso es más dificultoso. El mencionado altar se caracteriza por ser uno de los más perfectos en su estructura, las terminaciones de los bloques de piedra y el montaje que tienen sus muros.

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